Una Plegaria: Amo del Universo, que nunca me enoje con nadie, que solo ame a todos con toda mi alma, y anhele por Ti día y noche

Amo del Universo, que siempre me despierte a tiempo y siempre salga al campo cada noche a Jatzot (medianoche) [para hacer hitbodedut], y que siempre esté en un estado de alegría. Que pueda recitar el Tikún Jatzot (el lamento de medianoche por el Templo) todos los días, y también estudiar mucha Guemará. Amo del Universo, Tú conoces mi corazón. Tú sabes dónde me encuentro: en las profundidades más bajas del abismo e incluso por debajo de él, atrapado en tales pensamientos prohibidos. Y ahora he venido a Ti, el Misericordioso y Clemente, quien me creó para anhelarte constantemente y para regocijarme siempre en Ti. Sé que mi Redentor vive, y que al final se alzará sobre la tierra, aunque yo sea el peor de todos y posea la peor alma del mundo. Sin embargo, sé que Tú puedes elevarme a las alturas más excelsas, y no hay nivel espiritual en el mundo al cual no puedas alzarme. Todo el anhelo de mi corazón es ser el mejor y más maravilloso judío del mundo: un erudito de la Torá y un tzadik, conocer todo el Shas (Talmud), y estudiar Torá día y noche sin pausa. Y Tú, mi Roca y mi Redentor, puedes hacer que esto suceda: que estudie Torá día y noche sin interrupción, pues nada está más allá de Tu capacidad. Por favor, Misericordioso y Clemente, actúa con Tu abundante misericordia para que estudie Torá día y noche, me convierta en un tzadik y un erudito, y siempre esté lleno de alegría. Que siempre le brinde alegría a Yossi Rosner y a todos los demás. Que todos mis amigos me amen, y que yo los ame a ellos, para que todos podamos regocijarnos juntos. Que todos mis pensamientos y meditaciones sean únicamente sobre la sagrada Torá, día y noche, y que nunca levante mi cabeza de los libros sagrados, ni siquiera por un breve momento. Amo del Universo, ayúdame a amar a mi esposa con un amor eterno, y a nunca desviar mi atención de ella, ni siquiera por un solo segundo. Que sepa con absoluta certeza que ella es el alma sagrada de antes de la creación del mundo, la cual Tú tallaste para mí del mundo de las almas, de debajo del Trono de Gloria. Que la ame con un amor fiel y eterno, y nunca la olvide, ni siquiera por un breve momento. Que estudie Torá con ella todos los días, y especialmente durante todo el Shabat. Que mi amor por ella sea tan grande que no necesite dormir en absoluto. Que reconozca verdaderamente mi propia bajeza e insignificancia, sabiendo que soy infinitamente inferior a ella. Que todo mi deseo y anhelo sea únicamente escuchar su voz, día y noche. Que aprenda de ella la conducta adecuada de despertarse por la mañana, y que recitemos el Tikún Jatzot juntos, palabra por palabra, noche tras noche.