Historia maravillosa: La enorme deuda de teléfono que fue borrada misteriosamente / Una historia asombrosa

Una historia asombrosa sobre una enorme deuda de teléfono que fue borrada como si nunca hubiera existido, revelando el inmenso cuidado de nuestro maestro Rav Eliezer Berland shlita con el dinero de los demás y en ocultar sus acciones.
Historia maravillosa: La enorme deuda de teléfono que fue borrada misteriosamente
Uno de los jasidim, de bendita memoria (zt"l), contó una historia maravillosa de la época en que nuestro maestro Rav Eliezer Berland shlita se hospedó en su casa. Este jasid recibió al Rav con un buen ojo y un espíritu generoso de manera excepcional. Entre otras cosas, puso a disposición del Rav el teléfono de la casa, y le ofreció llamar todo lo que quisiera sin ninguna restricción.
Largas llamadas a la Tierra Santa
En aquellos días, nuestro maestro el Rav shlita necesitaba hablar mucho con el Rav Jaim Shlomo Rotenberg shlita, quien vivía en la Tierra Santa. Todos los días, ambos mantenían largas y profundas conversaciones. Como era de esperar, a causa de las frecuentes llamadas internacionales, se acumuló una factura de teléfono especialmente grande.
El dueño de la casa, que le había prometido al Rav usar el teléfono todo lo que deseara, no se quejó y estaba dispuesto a asumir el gasto con alegría. Sin embargo, cuando llegó la fecha de pago y fue a saldar la cuenta, le esperaba una sorpresa total. Los empleados le informaron que la deuda había sido borrada por completo y que no tenía ningún saldo por pagar.
La deuda borrada y el secreto revelado
Hasta su último día, aquel jasid no supo cómo se pagó la deuda. Solía contar esto con inmensa admiración, seguro de que se trataba de un milagro asombroso de nuestro maestro el Rav shlita. Pero quien conoce las costumbres del Rav, entiende que es muy probable que haya ocurrido aquí un milagro de un tipo completamente diferente.
Es casi seguro que nuestro maestro el Rav shlita fue discretamente y pagó la enorme deuda de su propio bolsillo, sin que el dueño de la casa lo supiera en absoluto. De esta manera, el Rav no solo pagó su deuda, sino que también "ganó" humillaciones (bizionot), ya que exteriormente parecía como si estuviera usando el teléfono de su anfitrión sin ninguna restricción ni consideración.
Es sabido por todos que nuestro maestro el Rav shlita es extremadamente cuidadoso con el dinero de los demás. Un ejemplo de esto se puede ver en otra época, en la que el Rav usó el teléfono de la yeshivá en la ciudad de Bnei Brak. Incluso allí, el Rav se aseguraba de anotar en una libreta cada llamada que hacía, para asegurarse de no beneficiarse, Dios no lo quiera, de fondos públicos sin pagar. Esta historia ilustra no solo su extraordinario cuidado con el dinero, sino también su humildad y el ocultamiento de sus acciones.
Una historia asombrosa: La caminata al río en Vinnitsa y la conmovedora preocupación por un alumno
El Rav y jasid, Rabí Yisrael Meir Brenner shlita, cuenta sobre una experiencia conmovedora y especial que tuvo el mérito de vivir en compañía de nuestro maestro Rav Eliezer Berland shlita. Fue cuando viajó con él por primera vez a la tumba de Rebe Najmán de Breslov en la ciudad de Uman. Durante ese viaje, pasaron el sagrado Shabat en la ciudad de Vinnitsa, en Ucrania.
Shabat en Vinnitsa y el miedo a ir solo
En aquella mañana del sagrado Shabat, los miembros del grupo rezaron la plegaria de Shajarit en el hotel donde se alojaban. Todos se levantaron temprano para el rezo de Vatikin, y luego fueron junto con el Rav shlita al río local para sumergirse (tevilá). Rabí Yisrael Meir cuenta: "Me levanté un poco tarde y me perdí la caminata en grupo. Quería mucho ir a sumergirme en el río en honor al Shabat, pero no tenía con quién ir".
La idea de caminar solo por las calles de la ciudad extranjera le provocó un gran temor. "Tenía miedo de ir solo al río entre los gentiles locales", recuerda. En su angustia, decidió acercarse al Rav shlita y compartirle su dificultad, con la esperanza de encontrar una solución o recibir un consejo.
La devoción de un verdadero líder
La reacción del Rav shlita fue sorprendente y conmovedora a la vez, y demostró su inmensa humildad. En lugar de enviar a otra persona o despacharlo con palabras, el Rav se levantó y fue con él personalmente al río. Fue una caminata nada corta de veinte minutos en cada dirección, pero el Rav lo hizo con alegría y con un rostro iluminado.
Cuando llegaron al río, la devoción del Rav no cesó. "El Rav esperó pacientemente hasta que terminé de sumergirme, e incluso me cuidó la ropa en la orilla del río", cuenta Rabí Yisrael Meir con emoción. Durante el tiempo que estuvieron allí, el Rav aprovechó los momentos para enseñarle varias leyes (halajot) importantes relacionadas con la inmersión en Shabat. Entre otras cosas, lo instruyó sobre cómo tener cuidado de no salir al dominio público con agua en el cuerpo, y otras leyes relacionadas con la observancia del Shabat.
Esta historia ilustra más que nada la grandeza del Tzadik, quien, junto a su genialidad y santidad, encuentra el tiempo y el interés para preocuparse por cada judío de manera personal, exactamente como un padre que se preocupa por su hijo con amor y una devoción infinita.
Del boletín 82 — Parashat Vayakhel
De la serie "Tzadik Moshel Yirat Elokim" — Boletines "Shapir Amar Najmani"
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