Oración para merecer difundir las plegarias del Rav en cada hogar e infundir un
espíritu de vida en todo el pueblo de Israel

EL DEBER DE DIFUNDIR LA LUZ DEL TZADIK
Amo del Universo, concédeme el mérito de difundir las plegarias del Rav en cada hogar, en cada lugar, en cada barrio y a cada judío, para que no ocurra que a un judío le falte alguna plegaria, Dios no lo permita, ya que de esto depende toda la redención completa, hasta que se revele el Mashíaj ben David a través de las plegarias del Rav, hasta que se extiendan por todo el mundo y a cada judío. Pues este es el secreto de la plaga de los primogénitos con la que Hashem golpeó a la Sitra Ajra, mediante el hecho de que no habrá ningún hogar donde no esté la plegaria del Rav. Y que merezcamos salir a difundir cada día todas las plegarias del Rav, por lo cual mereceremos entrar en un abrir y cerrar de ojos (305 + 130 = 435) al Palacio de los Colores Cambiantes, que el Rav escribió para todos los tipos de matices, decenas de plegarias para cada matiz. Por lo tanto, cada judío tiene la obligación de encontrar para sí mismo varias plegarias a las cuales deba conectarse y caminar con ellas todos los días de su vida. Y a través de esto mereceremos ser incluidos en el orificio derecho de la Nukva de Pardashka, de donde provienen los resultados de la vida, vida de vidas, en cada momento y segundo; de donde proviene el espíritu de la resurrección de los muertos que Yojéved y Miriam atrajeron para todos los niños de Israel en todo lugar. Y por ello merecieron la entrega de la Torá y escuchar los Diez Mandamientos. Así también nosotros mereceremos, a través de estas plegarias, atraer el espíritu de vida, vida de vidas, a todo el pueblo de Israel en todo lugar, pues con este espíritu de vida merecieron recibir la Torá y el precepto, las Tablas del Testimonio, y escuchar los Diez Mandamientos. Así, por el mérito de estas plegarias, todos mereceremos recibir el rostro del Mashíaj ben David, y hacer descender el Beit HaMikdash de fuego desde el cielo ante los ojos de todo Israel y ante los ojos de todas las naciones del mundo, especialmente en las Parashiot "Terumah, Tetzaveh, Ki-Tisa, Vayakhel, Pekudei" que tratan sobre la construcción del Mishkán, el cual fue la preparación para la construcción del Beit HaMikdash cuya finalización fue en el mes de Bul. Pues hasta la construcción del primer Beit HaMikdash, en cada mes de Jeshván, el Diluvio inundaba todo el globo terráqueo y sacaba a todos los fallecidos de sus tumbas, causándoles un dolor terrible al sacudirlos y removerlos de su lugar; y así fue desde los días del Diluvio en cada mes de Jeshván, hasta que vino el Rey Salomón, la paz sea con él, y construyó el Beit HaMikdash de piedras de mármol y alabastro, y por ello cesaron los diluvios que descendían principalmente en el mes de Jeshván. Así también ahora, cesarán todos los diluvios e inundaciones de la Sitra Ajra, y se convertirán en diluvios de plegarias y súplicas, y a través de esto saldremos de todo el Yetzer Hara, y no quedará en nosotros ningún recuerdo ni rastro del Yetzer Hara nunca más.
El Rav expresó que no habrá hogar donde no estén sus plegarias, y con estas plegarias recibiremos el rostro de nuestro justo Mashíaj.
Sé parte de la difusión e ilumina la luz.
B"H 915
Merecer difundir las plegarias del Rav en cada hogar e infundir un espíritu de vida en todo el pueblo de Israel, y merecer conectarse a varias plegarias con las cuales caminaremos toda la vida, pues estas plegarias son el Palacio de los Colores Cambiantes, y por el mérito de estas plegarias recibiremos el rostro de nuestro justo Mashíaj.
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