Una plegaria para tener el mérito de salvarse del enojo y nunca más volver a enojarse

Amo del Universo, el Todopoderoso, concédeme el mérito de salvarme del enojo. Que nunca me enoje por nada, e incluso respecto a algo que parezca justificar el enojo, Dios no lo quiera, que nunca más vuelva a enojarme. Que nunca más vuelva a tropezar con el enojo. Que pueda aprender de Jushim, el hijo de Dan, quien cortó la cabeza de Esav y no permitió que su abuelo, Yaakov, yaciera en desgracia. Y entonces, si uno no se enoja, tiene el mérito de colocarse varillas de hierro al rojo vivo en los ojos, como Matia ben Jarash. Aunque vivía en Roma, tuvo el mérito de recibir allí la inspiración Divina para colocarse varillas de hierro al rojo vivo en los ojos. Lo principal es no mirar visiones prohibidas. Pues el Rey David dice en el Salmo 119: "Aparta (Ha'aver) mis ojos de ver la falsedad". Y uno debe decirlo y leerlo con una "Vav" en lugar de una "Bet", es decir, leerlo como "Ciega (Ha'aver) mis ojos de ver la falsedad". Porque prefiero que ciegues mis ojos antes que permanecer con los ojos abiertos, Dios no lo quiera, y mirar visiones prohibidas, Dios no lo quiera. Y entonces, cuando uno no tropieza con visiones prohibidas, nunca más volverá a enojarse.
B"H 531
Para tener el mérito de salvarse del enojo, nunca más volver a enojarse, y para cuidar los ojos, a través de lo cual nunca más volveré a enojarme