Plegaria - Una Plegaria para el Mes de Elul
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BS"D
Una Plegaria Temible para el Mes de Elul
Amo del Universo, el Omnipotente a quien ningún propósito le puede ser ocultado, concédeme el mérito en este mes temible, el mes de Elul, durante el cual un pavor y un miedo terribles caen sobre mí, y todo mi cuerpo tiembla, y mis rodillas chocan entre sí por la magnitud de su temor. Concédeme el mérito de rezar todas mis plegarias durante este mes con inmensa kavaná (concentración), palabra por palabra, letra por letra, y que ni una sola letra salga de mí sin la intención adecuada. Por favor, Misericordioso y Clemente, concédeme el mérito en este mes y durante todo el año entero, de no ver ninguna visión prohibida, Dios no lo quiera, y de no hablar nada de lashón hará (habla maliciosa) sobre ninguna persona en el mundo, y de no tener envidia de nadie. Y aun si me humillan con todas las humillaciones e insultos del mundo, concédeme el mérito incluso entonces de regocijarme en ellos con una alegría sumamente grande, tal como dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria: "Aquellos que son insultados pero no insultan, que escuchan su oprobio pero no responden, que actúan por amor y se regocijan en el sufrimiento; sobre ellos el versículo declara: 'Y los que Lo aman son como el sol que sale en su esplendor'". Y que tenga el mérito en este temible mes de Elul de alcanzar el nivel espiritual de la profetisa Devorá, la esposa de Lapidot, que cuando profetizaba, veían antorchas de fuego sobre su tienda, al igual que en la Entrega de la Torá. Concédeme el mérito, a través de la teshuvá (arrepentimiento) de este mes —que es el comienzo de los cuarenta días que son una preparación para las Segundas Tablas, para recibirlas en Yom Kipur— de ser especialmente cuidadoso con el mandamiento de "No cometerás adulterio", y de hacer teshuvá completa por todas las visiones prohibidas que he visto y contemplado, ya sea inadvertida o intencionalmente, ya sea por fuerza o por voluntad. Y concédeme el mérito de no volver a tropezar nunca más en ninguna visión prohibida hasta el final de mi vida, y de santificar mis ojos con la máxima santidad y pureza, y de no tener envidia de ninguna persona en el mundo. Y que tenga el mérito de ser como Rav Ajai bar Ioshía, quien, por el mérito de nunca tener envidia de nadie, sus huesos no se pudrieron, y tuvo el mérito de que su cuerpo permaneciera entero incluso después de su fallecimiento. Y que tenga el mérito que alcanzó Rabí Iehoshúa ben Leví, quien, por el mérito de aprender Torá con todos y acercar a cada persona del mundo a Hashem, entró al Jardín del Edén con su cuerpo físico. Así también que yo tenga el mérito, por el mérito de la teshuvá que haré en el mes de Elul, de entrar al Jardín del Edén con mi cuerpo físico.
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Una Plegaria Temible para el Mes de Elul
Amo del Universo, el Omnipotente a quien ningún propósito le puede ser ocultado, concédeme el mérito en este mes temible, el mes de Elul, durante el cual un pavor y un miedo terribles caen sobre mí, y todo mi cuerpo tiembla, y mis rodillas chocan entre sí por la magnitud de su temor. Concédeme el mérito de rezar todas mis plegarias durante este mes con inmensa kavaná (concentración), palabra por palabra, letra por letra, y que ni una sola letra salga de mí sin la intención adecuada. Por favor, Misericordioso y Clemente, concédeme el mérito en este mes y durante todo el año entero, de no ver ninguna visión prohibida, Dios no lo quiera, y de no hablar nada de lashón hará (habla maliciosa) sobre ninguna persona en el mundo, y de no tener envidia de nadie. Y aun si me humillan con todas las humillaciones e insultos del mundo, concédeme el mérito incluso entonces de regocijarme en ellos con una alegría sumamente grande, tal como dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria: "Aquellos que son insultados pero no insultan, que escuchan su oprobio pero no responden, que actúan por amor y se regocijan en el sufrimiento; sobre ellos el versículo declara: 'Y los que Lo aman son como el sol que sale en su esplendor'". Y que tenga el mérito en este temible mes de Elul de alcanzar el nivel espiritual de la profetisa Devorá, la esposa de Lapidot, que cuando profetizaba, veían antorchas de fuego sobre su tienda, al igual que en la Entrega de la Torá. Concédeme el mérito, a través de la teshuvá (arrepentimiento) de este mes —que es el comienzo de los cuarenta días que son una preparación para las Segundas Tablas, para recibirlas en Yom Kipur— de ser especialmente cuidadoso con el mandamiento de "No cometerás adulterio", y de hacer teshuvá completa por todas las visiones prohibidas que he visto y contemplado, ya sea inadvertida o intencionalmente, ya sea por fuerza o por voluntad. Y concédeme el mérito de no volver a tropezar nunca más en ninguna visión prohibida hasta el final de mi vida, y de santificar mis ojos con la máxima santidad y pureza, y de no tener envidia de ninguna persona en el mundo. Y que tenga el mérito de ser como Rav Ajai bar Ioshía, quien, por el mérito de nunca tener envidia de nadie, sus huesos no se pudrieron, y tuvo el mérito de que su cuerpo permaneciera entero incluso después de su fallecimiento. Y que tenga el mérito que alcanzó Rabí Iehoshúa ben Leví, quien, por el mérito de aprender Torá con todos y acercar a cada persona del mundo a Hashem, entró al Jardín del Edén con su cuerpo físico. Así también que yo tenga el mérito, por el mérito de la teshuvá que haré en el mes de Elul, de entrar al Jardín del Edén con mi cuerpo físico.