Plegaria antes de encender las velas

Amo del Universo, Omnipotente de quien ningún plan es oculto, concédeme el mérito, a través del encendido de las sagradas velas de Shabat, de que nuestras almas —la mía y la de mi querido esposo— brillen con una luz preciosa, como está escrito (Yeshayahu / Isaías 54): "Y haré tus ventanas de rubíes, y tus puertas de carbunclos, y todos tus linderos de piedras preciosas". Que mi esposo y yo merezcamos, por medio del encendido de las sagradas velas de Shabat, hijos santos y puros, nobles en espíritu, aliento y alma. Que sus almas y cuerpos brillen como el alma y el cuerpo de Moshé Rabeinu (Moisés nuestro Maestro), la paz sea con él, quien colocó un velo sobre su rostro. Que la luz de las sagradas velas de Shabat atraiga la luz de nuestro santo Rebe [Rebe Najmán] sobre mi esposo, sobre mí y sobre toda nuestra descendencia —hijos, hijas, nietos y nietas— hasta el final de todas las generaciones. Que su luz avance y brille de momento en momento, más y más, como está escrito: "Mas la senda de los justos (tzadikim) es como la luz resplandeciente, que brilla más y más hasta que el día es perfecto".
Amo del Universo, de gran poder y magna fuerza, cuya abundante bondad es inescrutable, y la intensidad de Tu bondad no puede ser medida: aquella que deseas otorgar sobre mí, sobre mi esposo, sobre toda mi familia, sobre toda la Casa de Israel y sobre el mundo entero en el mérito de encender estas velas. Y en este momento en que me presento ahora ante Ti para encender las velas de Shabat, cuya luz es atraída del Or HaGanuz (Luz Oculta) de los siete días [de la Creación], por favor, Oh Misericordioso y Clemente, cuya misericordia y bondad no tienen fin, sálvame a mí... hija de... Tu sierva. Que tenga el mérito de atraer, a través del encendido de las velas de Shabat, la luz de los siete días, que es la luz de nuestro santo Rebe, para que se expanda por el mundo entero. Que todos los habitantes del mundo vean esta luz maravillosa, y que esta Luz Oculta, que es la luz de nuestro santo Rebe, brille dentro de todas las almas. Que todas las almas en el mundo resplandezcan y brillen en el mérito de encender estas velas, y que reconozcan el poder de Tu Reinado en el mérito de estas velas que atraen la Luz Oculta desde mundos sobre los cuales se ha dicho: "Ningún ojo ha visto, Oh Dios, fuera de Ti". Que merezca desde ahora y para siempre estar en el nivel espiritual de Sará y Rivká (Rebeca), sobre quienes se dice que su vela nunca se apagaba. Así también, que la luz que merezco atraer ahora a través de estas velas de Shabat vaya y crezca, vaya y aumente, hasta que todos los habitantes del mundo retornen ahora mismo, en un abrir y cerrar de ojos, en teshuvá shelemá (arrepentimiento completo) y reconozcan el poder de Tu Reinado. Que merezca que en la hora de encender estas velas, esté rodeada por seiscientos mil ángeles creados a partir de todos los preceptos (mitzvot) que he cumplido desde mi concepción hasta ahora. Y que así rodeen a cada persona de Israel, hasta que merezcamos —yo, mi esposo, todos los miembros de mi hogar, toda mi familia y todo Tu pueblo, la Casa de Israel— retornar en teshuvá shelemá ante Ti en el mérito de encender estas velas. Y que todos merezcamos ver el Or HaGanuz (Luz Oculta) ojo a ojo en cada momento, y que todos nosotros, y todo Tu pueblo, la Casa de Israel, merezcamos mediante el encendido de estas velas la iluminación de las 370 Luces (Shin-Ayin Nehorín), en cuyo mérito la completa Geulá (Redención) vendrá prontamente en nuestros días, Amén.