Plegaria para la Luna Nueva de Adar 5778 del Estimado Rav Eliezer Berland shlita

Con la ayuda de Hashem, en aras del Cielo, por el bien de Shuvu Banim.
Amo del Universo, Todopoderoso, en la Luna Nueva del mes de Adar, el jueves por la tarde a las 2:48 y 3 jalakim (partes), concédenos el mérito de entrar en la hendidura de la roca, donde reside la luz del Ein Sof (el Infinito), la luz de los siete días, la luz de "Reisha D’lo Ityada" (La Cabeza que no es conocida), el acrónimo de Adar.
Y de ahora en adelante, que tenga el mérito de estar todos mis días en la hendidura de la roca, y de nunca apartarme de allí para siempre. Porque allí se encuentra la luz oculta, la luz de los siete días, la luz que nunca se separa de nosotros, la luz con la cual Hashem creó Su mundo, la luz que es la luz que abarca el mundo entero desde su principio hasta su fin, y es la línea verde que renueva los meses, la línea verde que se revela específicamente en el mes de Adar, porque Ester era verdosa, ya que mereció ser "la rosa de Sarón, el lirio de los valles", y mereció ser incluida en la línea verde que rodea el mundo entero desde su principio hasta su fin, la línea verde que se atrae desde la hendidura de la roca.
Porque en el mes de Adar, la línea verde que se atrae de la luz del Ein Sof brilla más que en cualquier otro mes del año. Y entonces, en este mes, se revelan los maestros de las muletas, quienes todos sus días caminan con muletas para no tocar, Jas veJalila (Dios no lo quiera), la tierra impura que está saturada con la sangre de los judíos, de cientos y miles de millones de judíos de todas las generaciones. Y por lo tanto, el mes de Adar, que es el secreto del Leviatán, que mató a la hembra y castró al macho, es para mostrar que en el mes de Adar, los poderes de la impureza dejan de propagarse en el mundo y de tragar al mundo; más bien, "venahafój hu" (y todo se invirtió), y la santidad vence a la impureza, y la consume por completo, y la traga por completo hasta que no queda ni un remanente de ella, y entonces en el mes de Adar, se cumple el versículo: "Y la casa de Jacob será un fuego, y la casa de José una llama, y la casa de Esaú como estopa".