Oración para el Yahrtzeit del Rav Yisrael Yaakov zt"l

Como es sabido, el brillante erudito de la Torá, el Rav Yisrael Yaakov zt"l, fue el rabino de todo el pueblo judío en la Diáspora, tanto en la Tierra de Israel como en el extranjero. Él tuvo el mérito de alcanzar el elevado nivel espiritual de Adam Kadmón de Adam Kadmón (el nivel primordial más alto de la emanación Divina). Tuvo el mérito de ascender por encima de todas las personas de su generación. Nunca ha habido nadie como él, ni lo habrá hasta la venida del Mashíaj. Desde los tiempos de Moshé Rabeinu, no ha habido un tzadik así, ni habrá un tzadik semejante hasta la llegada del Mashíaj. Nunca ha existido tal genio de la Torá, ni habrá un genio así hasta la venida del Mashíaj. Afortunada es la generación que mereció tal luz: la luz primordial de los Siete Días de la Creación, una luz pura y radiante, sin parangón y sin igual. Ahora, en su yahrtzeit (aniversario de fallecimiento), su luz brilla de manera exponencialmente más fuerte, siete veces más brillante que la luz del sol, y siete veces más brillante que la luz de los Siete Días de la Creación. Él mereció la Ateres Yesod (la Corona del Fundamento, el canal espiritual de la abundancia Divina), elevando Maljut (Reinado) hasta el Kéter (Corona) de Adam Kadmón de Adam Kadmón, y alcanzando el conocimiento absoluto de que "no hay nada fuera de Él". Tuvo el mérito de someter a todos los enemigos del pueblo judío hasta que no quede rastro de ellos, cumpliendo el versículo: "Y se invirtió, de modo que los judíos dominaron a los que los odiaban". A través de esto, mereció someter a los once jefes de Esaú, lo cual comparte la guematria (valor numérico) de Seraj bat Asher (1411). Ella entró viva al Jardín del Edén en su cuerpo físico (la guematria de Gan Edén es 177) por el mérito de danzar y tocar el arpa maravillosa. A través de esto, ella trajo el maravilloso Fin de los Días, entrando viva al Jardín del Edén (177) porque estudió Torá de día y de noche (la guematria de Yomam VaLailah es 177).