Una Plegaria para Ameritar Saber que el Propio Rey David es Llamado la Santa Torá, y que Debemos Leer Todos [los Cinco Libros de los Salmos] Cada Día
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ANTES DE LEER TEHILIM (SALMOS)
A través de los cinco libros del Rey David, la paz sea con él —quien falleció y nació en Shavuot, la festividad de la Entrega de la Torá— porque él mismo era la Santa Torá. Él mismo es los cuatro cuernos del altar, el Altar de Oro, que corresponden a las primeras cuatro Sefirot (emanaciones divinas) de Asiyá (el Mundo de la Acción) que ascienden a Nétzach, Hod y Yesod de Yetzirá (el Mundo de la Formación). Fue hacia allí que el Rey David, la paz sea con él, ascendió en su muerte, pues él era un altar de expiación para todo el pueblo judío.
Porque a través del pecado de Adam HaRishón (el Primer Hombre), los mundos espirituales descendieron de Atzilut (Emanación) a Beriá (Creación), de Beriá a Yetzirá (Formación), y de Yetzirá a Asiyá (Acción). Y a través de los Tehilim (Salmos) del Rey David, la paz sea con él, los mundos ascienden de regreso de Asiyá a Yetzirá, de Yetzirá a Beriá, y de Beriá a Atzilut. Pues a través de los cinco libros de los Salmos, rectificamos las cinco partes del alma de una persona, que son Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá y Yejidá. Por lo tanto, estamos obligados a leer los cinco libros cada día sin saltarnos ni una sola letra.
Al vincularnos y practicar hitbodedut (plegaria en aislamiento) con el alma del Rey David, la paz sea con él, ameritamos rectificar y elevar las cinco partes del alma: Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jayá y Yejidá. Como está escrito respecto a la hija de Yiftaj: "Y ella era una hija única (Yejidá)". Y respecto a esto se dice: "Despierta, ¿por qué duermes?" y "Entonces Hashem despertó como uno que duerme, como un valiente que grita por el vino". Esto se dice respecto a Purim, cuando a través del vino nos despertamos del sueño y nos levantamos del letargo. Pues después de beber el vino de Purim, es imposible dormir más, porque el vino de Purim lo despierta a uno del sueño. Por lo tanto se dice: "como un valiente que grita por el vino", porque este vino es el vino de la Torá que lo despierta a uno del sueño. La palabra "Yayin" (vino) tiene la guematria (valor numérico) de setenta, correspondiendo a las setenta caras (facetas) de la Torá. Por lo tanto, ahora en la festividad de Shavuot, es posible ameritar las setenta caras de la Torá a la perfección, algo que es imposible ameritar en este grado durante el resto del año.
Para Ameritar Llegar y Postrarse en la Tumba de Abner ben Ner, Quien Siempre Buscó la Santidad y la Verdad Pura; Quienquiera que Llegue a Su Tumba y Haga Teshuvá (Arrepentimiento), Todos Sus Pecados Son Perdonados, Porque Él Sacrificó Su Alma por el Pueblo Judío, Superó Su Naturaleza, y Falleció Sin Tomar Venganza, por el Bien del Pueblo Judío.
Una plegaria por el versículo: "Dichoso el hombre que no ha andado en el consejo de los malvados, ni se ha detenido en el camino de los pecadores, ni se ha sentado en la silla de los burladores. Sino que su deleite está en la Torá de Hashem, y en Su Torá medita de día (yomam = 96) y de noche (valaylah = 81)", lo cual suma 177. Y a través de esto, que yo amerite entrar con mi cuerpo físico al Jardín (Gan = 53) del Edén (Edén = 124), lo cual también suma 177.
Pues Abner ben Ner nunca en su vida se sentó en la silla de los burladores. Él siempre buscó a Hashem y la santidad verdadera y pura. Por lo tanto dijo: "Si me das un punto de agarre en la tierra que no sea arrancado de su lugar, sacudiré el globo entero como una burbuja de jabón que vuela en el aire y estalla estando aún en su apogeo". Porque la tierra entera no vale ni siquiera una sola letra de la Santa Torá, la cual sacude el globo entero y a todos sus habitantes como una hoja arrastrada y sacudida por el viento.
Por lo tanto, la tumba de Abner es la tumba más importante; a quienquiera que vaya allí se le perdonan sus pecados inmediatamente. Es por esto que él está enterrado junto con Avraham, Yitzjak y Yaakov, Sará, Rivká y Leá [en la Cueva de los Patriarcas en Hebrón]. Pues después de que Yoav lo apuñalara en la quinta costilla, dejándolo con solo dos minutos de vida, entonces "el tzadik vio y tomó venganza" —él quiso vengar su sangre de la mano de Yoav. Lo agarró y lo apretó como quien sostiene a un pollito de un día. Entonces todo el pueblo judío se postró ante él, rogando por misericordia y salvación: "¡No nos quites el deseo de nuestra alma [Yoav, el general del ejército], pues solo a través de él vendrá nuestra salvación! Si nos quitas el deleite de nuestros corazones, caeremos impotentes en las manos de nuestros enemigos y perseguidores".